4–6 minutos

Hola! ¿Cómo estás? recomiendo saber en qué anda Toto Caputo por estos días para saber en qué anduvo en 2018 o viceversa. 

Que no seamos dueños de nada. Nómades por obligación. Cambiamos propiedad por acceso. Somos un poco la generación del alquiler. Y esto excede ampliamente los límites del lugar que encuentra uno para vivir. 

Dice Facundo Cabral, poeta del recarajo, 

No me importa tu dinero

prefiero mi independencia,

si pa′tener un sombrero

hay que alquilar la cabeza.

Que Si, Que No… Lo mismo me da.

El horizonte dejó de fijarse en ser dueño del boliche y pasó a ser tener su pulsera lo más vip posible. Y hay cada vez más vips, una mamushka de vips, lo que debería ser una contradicción. Pero necesitamos uno, cualquiera, el tuyo. El prime es tener un acceso preferencial al espacio, al consumo. La demostración de pertenecer se volvió un poco más material. Ni mejor ni peor. Solo eso. 

Entra en conflicto el sentido productivo como rector del ideal de vida de una persona, de una comunidad. 

Sobrevivir en este mundo es, al menos que tengas mucha suerte, pertenecer al pomposo mundo del trabajo, digamos, trabajar. En Argentina está vinculado con tener un trabajo de mierda que representa más o menos 9 horas de tu vida y con muchisima suerte cubre tus necesidades básicas de supervivencia. Okey, tengo que comer, no? Ahora supongamos que tengo un resto de vida para producir algo que me haga feliz, que le otorgue sentido a esa supervivencia; escribir acá, por ejemplo. Sujeto y preso de las lógicas del algoritmo y las “comunidades” debería escribir una vez a la semana en formatos parecidos. Idea: ChatGPT. Solución. De productor a consumidor en un segundo. Lo que se dice alquilar la cabeza.  

Hay un concepto que me puede ayudar: la frontera del consumo. Vieron que los mercados se expanden y se agotan. Y eso produce guerras. Hay gente mucho más culta que yo que dice que uno de los grandes salvavidas del capitalismo fue “descubrir América” por la expansión de mercado que significó. Frontera de consumo. No hay posibilidad para que algo se agote. Bueno la tierra es finita, somos finitos y no al estilo chileno precisamente. 

¿Cómo encontramos nuevo mercado en un mundo finito? Bueno esa pregunta tiene un recorrido largo pero la respuesta nos fue llegando al cuerpo: Debemos abandonar nuestro ser productivo para convertirnos en un todo consumidor. El trabajo acompañó ese movimiento y lo vistió de bondades: trabajá desde tu casa, comprá desde tu casa. Un trabajador de Mercado Libre lo describe: oficinas cool, home office y un par de descuentos en la plataforma. Golazo dirá alguno. 

Y este movimiento del trabajo no vino acompañado de una disminución del horario de trabajo. Al contrario. Se trabaja más porque se trabaja mientras se consume y una pestaña es un excel, otra Mercado Libre y un streaming para acompañar.           

Toda esta sarasa para llegar acá: el ejercicio de la política se transformó en un ejercicio de consumo y por eso su crisis. 

¿Quién puede estar satisfecho de su producto si la realidad es siempre realidad y solo se puede hacer política por medio de la lógica del consumo y las consultoras? Compramos todo lo que queremos y nos llega siempre Toto Caputo pasado de rosca. 

Para aclarar: se habla mucho de contrato electoral. Consecución de palabras que me hacen acordar instantáneamente a Ivan Schargrodsky. Contrato electoral. Como si la realidad pudiese preverse y consagrarse en un contrato. 

Yo voté otra cosa. Dale, votaste esto mismo gordo, no jodas. O me vas a decir que ni se te pasó por Twitter esa famosa entrevista con Trebucq.

El punto es que si no sentimos nada propio, si perdemos la capacidad de apropiarnos de cosas, banderas, lugares y sentidos, nada puede salirse de esa lógica. Si vivimos de alquilar cosas, nada nos es propio. Digo: qué me puede importar de un barrio si en 6 meses me tengo que mudar. O una institución: qué me importa el INCAA si yo alquilo un enlatado espantoso o muy bueno con débito automático y desde mi casa. Por qué me voy a hacer cargo de una bandera si yo voto lo a mí me gusta y siempre llega otra cosa. No hay espacio para la construcción de nada bajo la lógica del alquiler. Alquilar la cabeza es buenísimo, qué grande Facundo Cabral, loco. 

A este punto llegamos con la frontera de consumo. Se expandió tanto que nos está llegando al cuerpo. A los sentidos. Por eso le tenemos miedo a la IA. Pergolini le tiene miedo, debajo de ese velo de tecnócrata frustrado.  

Ser solo consumo todavía nos pone nerviosos, una resistencia.

La salida es construir. ¿Qué cosa? No sé chabón, pensá algo que no te deje en situación de consumidor. Que abra un paraguas, que te encuentre con alguien. Porque para consumidor andá a un Shopping. Y pedí comida. Y buscá tu bandejita. Y llevala al patio de comidas en una caminata degradante. Y comé sobre la bandejita. Y si eso te pone contento, estamos ok con este mundo de IA y tres segundos de emoción a cada scrolleo.

Se sabe que

no existe felicidad que no sea colectiva,

lo demás es verso. 

La felicidad es siempre y en todo lugar un fenómeno colectivo. 

Hasta acá llegué. La seguimos.

Antes de irme, cambio de frente para hablar la próxima vez que aparezca por acá: me fascina la forma que tiene el antiperonismo, hasta dentro del peronismo, para denunciar planes insostenibles cuando su plan es tipo: ni idea, ¿le pedimos guita al fondo? En nombre del saneamiento de no sé qué chota. Una nota para el presente: si te dicen que te tenés que ajustar para sanear algo es oficial: te está robando Toto Caputo.


Descubre más desde Berrinche

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Respuestas a «#08. Esto de alquilar toda la vida»

  1. technicallypanda289e4529cf


    Nada me amarga más que no ser dueño de mis películas o mis canciones y tener que pagarle una subscripción de mierda a Netflix/Spotify para que me las preste todos los meses.

    Por otro lado, gracias al capitalismo, en países con una macroeconomía estable (Dios quiera que Argentina lo sea pronto), con un crédito hipotecario te pagás la casita en 30 años y es tuya, de tu esfuerzo.

  2. blissfulc29520f5f4

    muy bueeeno che. Yo lo único que quiero es ser dueño de mi propio espíritu, espacio personal sagrado que se ve corrompido, muchas veces, por la lógica del alquiler que describís y, muchas otras, por la hiper-globalización cultural que no para de sobreestimularme. Quizás sea tan simple como mandar todo a la mierda y hacer lo que a uno se le cante los cantos, no?

Deja un comentario

Textos más leídos

Descubre más desde Berrinche

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo