Denme otro like que yo quiero subir

Sonar en ITunes y en YouTube all this week.

Duki rompió la escena. 

Los pibes llenan el Luna Park, Obras, copan el sur y tocan en México, España o París.

Parecen tener una fórmula: Un tema con Bizarrap, una reacción de Coscu o Papo y a contar las visualizaciones en Youtube, Spotify o cualquier plataforma que cuente y pague por cantidad. Clin, caja y dinero de a montones.

La industria representada en el productor Bizarrap, que se muestra amigo de todos los que pasan por su estudio, pero también en la productora Ovy On The Drums, que deja a su artista estrella, Paulo Londra, sin poder sacar temas, usar los que ya tenía o tocar. Todo por un problema de contrato. 

Los streams, el estudio de Biza, autotune, las caras pintadas y el éxito medido por cantidad de visualizaciones en Youtube. Por ahí parece andar el Trap. Wos no, pero comparte cosas: un origen en las plazas de Buenos Aires, las batallas de free, algún tema y ranchadas. Wos era uno de los tantos que, para la mayoría, eran raperos, no cantantes. Que hacían batallas, no canciones. 

Wos hace Trap que no es Trap. Trap que es Trap, Rock o Metal, porque un rapero en serio transmite sobre cualquier instrumental.  Lo reconocen el Indio, Ricardo Mollo y Ciro Martinez. Pero también Cristina Kirchner, Alberto Fernandez y Messi. 

Penetra en todos los apéndices de la representación argentina. El fútbol, la política y el Rock. 

Wos no tiene la cara pintada, no aparece por stream, toca con banda y mide sus apariciones. Mezcla rock sobre una base de rap y mete unos samples del Indio. Tira “patada de canguro” a una semana de las elecciones y unos free bancando a las pibas. Encuentra un lugar para mostrar su posición política en todas sus formas de aparecer en la escena. Una peli under que no tenía ni dos pesos, un free, un tema, una entrevista o yendo a festejar una elección ganada. 

El Trap, en tanto apropiación Argentina del rap, explota al interior de la construcción de una cierta identidad nacional que trasciende a los apasionados del género y llega a lugares como la política, los géneros musicales hegemónicos y el fútbol. 

Wos y Messi.    

Llega a París, se pone la camiseta del PSG y el mundo se da vuelta. El mejor jugador de fútbol cambia por primera vez de equipo y todos quieren hacerle la primera nota. Se la da a un Streamer y más tarde sube una historia en su nueva casa, de malla y al lado de la pileta con un tema de Wos de fondo.

Es un animal, me escuché todas las batallas. Dice Messi, el representante máximo del sumun de la identidad nacional. 

El Trap dejó de ser propiedad de un par de amigos, dejó de ser de plaza y llegó al fútbol, a Messi. A Messi llegó con Wos, que más de una vez salió a rapear con la 10 de la selección y Messi, que no se cansa de mostrarse fan de Wos.

La escena del Trap está ahí. Es Messi escuchando a Wos, es Cristina diciendo elegant en vez de L-gante y es Duki tumbando el club. 


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