Cuando asumió el gobierno se empezó a cantar que la patria no se vende como reacción a la derrota. Perdimos pero estamos. En las canchas, en los shows, en cualquier lugar de amontonamiento de gente. La patria no se vende, decíamos. Ese canto se fue pinchando, poco a poco empezó a sonar más bajito y el año pasado no se cantó mucho más. El gobierno le dió cuerpo y entidad a ese canto con una ley que nos daba la razón con la literalidad de alguien que se cree invencible.
Bullrich salió derrotada en lo referente a lo parlamentario y en lo que tiene que ver con el idioma, como dice Leandro Renau, perdió dos a cero en ese último partido. Cuando salió dijo que fue culpa de mantener a Adorni, que si se iba antes pasaba la ley entera porque después ya vino el mundial, que evidentemente activó algo. Golpazo para quienes rezan que el artista tiene que ser artista y el futbolista, futbolista. También pueden ser ciudadanos, aparentemente. Tini ordenó a su tropa ir a marchar y después pasar a saludar a la compañera Cristina por San José 1111. No hizo todo eso pero subió una historia fantástica a Instagram.
En la calle se sentía una alegría colectiva, una marcha de victoria como hace muchísimo tiempo no sucedía. Pacífica como un 24 de marzo hasta que cerca de las 5 de la tarde el gobierno empezó una represión insólita, sin siquiera poner esfuerzo en infiltrados lo suficientemente dañinos como para que algún narrador de A24 o La Nación pueda hablar de violencia en los manifestantes. Uno de TN dijo que hay escopetas que solo hacen ruido, que no disparan. Fascinante.

No sale victoriosa la oposición. La narrativa del triunfo parece no contar con los instrumentadores del mismo. Fue una victoria a pesar de la oposición. Se cantaba que se vayan todos, otro histórico canto que ya es un clásico cuando Bullrich Luro Pueyrredón forma parte del gobierno. La CGT no convocó a un paro porque le parecía poco lo que estaba en juego, se ve.
Perdió el gobierno no contra los partidos opositores sino contra los artistas, los futbolistas y la cantidad de gente que marchó en todo el país. Excede por mucho a la ley propiamente dicha porque cuando se te anima Tini es porque la cosa anda más muy mal que sobre ruedas. ¿Ya se está pensando en un apodo para Tini?
Es imposible desprender de todo esto su contexto. Como bien dijo Pato, mantener a Adorni sentenció la pretensión del gobierno de parecer incorruptible. La mora de las familias en Argentina significa el 12,7% de la cartera en junio de 2026 y el gobierno sale a decir que es un acuerdo entre privados. Nadie les puso una pistola en la cabeza para pedir crédito, dijo Milei hace menos de una semana. La inflación sigue entre 2% y 3% mensual con un nivel de actividad parecido a la muerte. Podemos seguir con salarios, aumento de servicios, cierre de fábricas y precarización laboral. Se te anima Tini, papá.
Volvió a sonar fuerte que la patria no se vende. Lo que parecía una declaración de presencia en la derrota se transformó en el signo de una batalla ganada. La curva de la canción logra mostrar todo lo que no lo hace una encuesta de imagen. Aparece lo que no estaba y parecía imposible: que una movilización transversal rompa los planes del gobierno. Podemos decir que el pueblo argentino no quiere que se quemen tierras para liberarlas y hacer lotes, tampoco quiere que los extranjeros tengan acceso irrestricto a la compra de tierras y podemos sumar que no está con ganas de perder las universidades públicas. No quieren nada, creo que la escuché decir a Bullrich ayer, entre balbuceo y balbuceo.
No vamos a hablar acá de la bandera de los jugadores de la selección que es una construcción política tan o más potente que la mano del 86. Fue robarle un gol al ladrón. Otra vez.






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