Qué aburrido hablar de Adorni. Un pobre tipo finalmente. Va a ser aburrido y un poco triste hablar de Milei. Empieza a serlo, de hecho. La flamante promesa de una derecha popular, marrón, con penetración en esa masa enorme y pluriclasista de desamparados que no disfrutaran nunca las mieles de las pocas familias dueñas ni son alcanzadas por las cada vez más escasas obligaciones estatales, cayó definitivamente al vacío de una falsa ilusión. No es ni de cerca una novedad esto que digo. 

Me interesa mucho hablar del crisol de lápices que usamos para pintar al votante de este gobierno a lo largo del tiempo. El primero se gastó rápido: chicos de clase media porteña, varones y gamers, con dificultades para socializar, digamos para seguir, Ramiro Marra. Cuando se conoció que el mapa de votantes teñía de violeta el sur olvidado de la porteñisima ciudad de Buenos Aires tuvimos que recurrir a un lápiz algo más complejo y decir que el votante en realidad es un desencantado, jovén y varón, excluido y con empleos informales, que no conoció la relación de dependencia y que piensa que justicia social es que la gente se organice para pegarle a un chorro que roba un celular. 

Ahí Milei ya era diputado nacional y, si iba al congreso, se sentaba al lado de su ahora odiada vicepresidenta. Mediático y atractivo. Cuando Cristina definió la elección que se venía, la presidencial, como una elección de tercios, el lápiz ya pedía un nuevo cambio. Un tercio implica un porcentaje grande del país, y 7.352.244 personas está cerca de un tercio. Dijimos que rascaba dirigentes marginales, que vendía lugares en listas y que su votante podía derivar de un descontento generalizado producto de dos fracasos y una pandemia. Dijimos que de ninguna manera podía sacar 7.352.244 de votos. También que era imposible que llegara al poder un tipo que decía querer destruir el Banco Central. 

7.352.244 votos. El 13 de agosto de 2023. 

Outsider. 

Un fenómeno global. Los oficialismos no ganan, ganan los outsiders, las derechas avanzan, que Vox en España y llega Trump de nuevo, el muchacho Zelensky, Bolsonaro un cachito antes en Brasil. Todo eso ya es otro lápiz que marca una silueta exterior y una interior. ¿La interior? El ministro de economía de la superdescontrolada economía Argentina es la opción oficialista. 

Las redes sociales. 

Calle online le dijo a eso Sergio Tomás Massa. Calle-Online. 

Vamos con el lápiz tecnologista, que se usa hoy para explicar casi toda esta sucesión de irracionalidades al que el hiper-racionalismo nos convoca. El odio, decíamos, garpa en redes. El clip bien violento, que provoque una emoción, un descargo, una interacción, un clic. El algoritmo, el maldito algoritmo. Ya es un votante que no solo es marginado, sino que, aparte, es convocado emocionalmente por una sucesión infinita de recortes que funcionan para instalar dos o tres nociones para tomar postura. Y nosotros que no podemos comprar dólares, vamos a dolarizar. Solución en 30 segundos. Clipazo de Milei en lo de Fantino, el mejor en esto. Milei con un teléfono en el que tiene la solución, clásico y poderoso recurso televisivo.

De las PASO a las Generales, Milei suma poco más de un palo de votos. Un palo. Millón de argentinos y argentinas. Casi se queda en la puerta en las generales pero de ahí al balotaje suma a Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, Pato. La suma en TN, con el pato abrazando al león. Todo IA, en TN, al ratito de conocerse el balotaje y a los días de que Macri haya dicho que la Libertad Avanza era fácilmente infiltrable. 

¿Números? 14.554.560 en moneda de argentinos y argentinas. Ciudadanos que votan efectivamente a Javier Milei. Busquemos otros lápices. 

Una derecha popular. ¿Va a hacer lo que dijo?¿Dolarizar? ¿Cerrar el Central? Todo eso que dijo. Ya es mucho más de media argentina, 14 palos en votos. Ya tenemos que entender qué está pasando, dejar de excluir y entender. Votó el bolsillo. La gente quiere estabilidad, a toda costa. No se puede tener salarios formales de pobreza. La inflación, más de 200 puntos, es una locura. Tenía sentido. No es Macri, es otra cosa. Tampoco es Menem. Menem llegó como una cosa y fue otra, bueno. Esto es penetración de un diagnóstico y una cura por derecha, pero popular, notablemente popular.

Caputo-Sturzenegger-Bullrich. Para encantar a quienes siempre quisieron de Argentina algo parecido a lo que es hoy. Los únicos tres titulares indiscutidos. Lo demás, cambiamos lo que haya que cambiar porque dos meses en tapa de todos los diarios no se lo banca nadie.

Todos los lápices a la basura. Lo que parecía una novedad terminó siendo el Pro en su segundo tiempo. Adorni construía la ilusión de que Karina era jefa. Ese otro lápiz que configuró al votante en el ejercicio del poder: Karina es la jefa, una pastelera como podés ser vos ahora toma las decisiones y le gana el manubrio a todos los caputos y su casta. 

Ya no hay dudas de que esto que gobierna es tan igual a aquello que gobernó de 2015 a 2019 y a lo otro que lo hizo desde 1999 a 2001.   

¿El resultado? el mismo con grados de tolerancia distintos.  

Tirar los lápices a la basura es la tarea. 

Vi la nota que le hizo este chico fantástico Valen Rizzuti a Macri para Olga. Me gustó. Hay dos opciones: o a la hija le gusta el contenido que hace Valen o Macri está dispuesto a ser la carita de lo que viene después de Milei y para eso hay que lavarle la carita. También pensé inevitablemente en la distancia que existe entre las consecuencias que tiene sobre las personas ser representante de cada modelo de país. Quizás Milei piensa lo mismo, pero Milei no es Macri. Y ese es el próximo spoiler que le hará Adorni a Javier Gerardo.

Queda acá sigue. Gracias por leer. Si llegaste hasta acá y leíste toda una argumentación sin remate, te quiero mucho. Haceme saber qué te pareció. Hasta la próxima. 


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